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Las contradicciones revolucionarias

Hace ya más de año y medio que el presidente Chávez pronunció en una de sus interminables cadenas presidenciales, con un verbo incendiado y una voz que más que autoritaria parecía ser una hemorragia verbal, una medida que catalogó de imperativa importancia para que nuestro continente fuese más justo y mucho más democrático.

Entre todo ese torrente de vocablos y gestos que logró pronunciar, Chávez le expresó al pueblo colombiano, y en particular al ex presidente Álvaro Uribe Vélez, que era de suma importancia que cesara la “persecución inhumana” de los guerrilleros de las FARC por parte de su gobierno y que los Estados Unidos estaban en la obligación de tomar las medidas pertinentes para sacar de la lista de terroristas a este grupo armado. El argumento del presidente venezolano se respalda en que estos miles de hombres que se encuentran al margen de la ley no son más que un “Grupo Insurgente” que lucha por los ideales revolucionarios de igualdad y fraternidad; ¡vaya manera de ironizar y faltarle el respeto al pueblo colombiano!

Lógicamente, haciendo caso omiso de esta absurda petición, Uribe no sólo se negó a aceptar dicha postulación sino que hizo hincapié en que el ataque al terrorismo seguiría hasta que su mandato presidencial expirase. Siguiendo el ejemplo de su homólogo, el ex presidente de Norteamérica, Bush, se negó categóricamente a formar parte de semejante capricho injustificable y aseguró que no existía argumento alguno para dejar de condenar a las FARC como uno de los grupos guerrilleros más peligrosos del mundo.

Nada de lo dicho es nuevo para ninguna persona, esto fue un acontecimiento que sucedió hace ya mucho tiempo y parece irrelevante resaltarlo en este momento; pero es aquí donde la cosa se pone interesante. Hace unos cuantos días en otro de sus improvisados y maratónicos discursos, el jefe de Estado venezolano promulgó unas palabras que lograron llamar mi atención, cosa que es difícil que suceda, en las cuales decía, esta vez con un tono sumiso, que había pedido a varios dirigentes de las FARC que “por favor” liberasen a todos los secuestrados que tenían bajo su poder en las impenetrables selvas colombianas y dieran una muestra de sensibilidad social al pueblo neogranadino.

¿Qué habrá pasado? ¿Chávez se acordaría que en la década de los 70 este “grupo insurgente” asesinó a sangre fría a más de 20mil colombianos? ¿Se habrá puesto a sacar cuentas de cuántos muertos y secuestrados han tenido y tienen bajo su poder este “grupito revolucionario”? ¿Habrá recordado que el secuestro es un delito? O mejor aún ¿Se habrá enterado de todas las tierras que estos guerrilleros les han arrebatado a campesinos trabajadores e inocentes? Jummmm, difícil saber la verdadera causa de este repentino cambio de opinión con respecto a las políticas de las FARC, y también complicado diagnosticar qué causó este arrebato de humanidad al jefe de Estado venezolano.

No sé, quizás los familiares de los que siguen secuestrados, que son muchos, le habrán hecho llegar sus quejas al mandatario por irrespetar su dolor y mancillar la agonía que les provoca la ausencia de sus seres queridos. Ésta es la causa que me gustaría que haya hecho cambiar el punto de vista de Chávez; lastimosamente creo que en este conato de totalitarismo en que se encuentra sumergida Venezuela sería mucho pedirle a un aprendiz de la antidemocracia como Chávez que intente tener un poco más de humanidad y respeto con los comentarios que hace.

Ya sé que Humanidad y Respeto son dos palabras de las que pocas personas privilegiadas hacen gala; tal vez en las clases y en los libros de marxismo estos términos no son pieza fundamental de la teoría; pero ni los marxistas, ni Chávez, ni nadie me arrebatarán las esperanzas de ver algún día un presidente de Venezuela que las admire y ponga en práctica tan nobles cualidades.

Las contradicciones son el pan de cada día de este gobierno que no sabe adónde se dirige y mucho menos adónde nos lleva. Lo único que me hace soñar y de sentirme orgulloso de ser catalogado como una “Prostituta del Imperio” o como un “Esquirol Yankee” es una reacción a tiempo de los venezolanos que logre cambiar la dirección de este barco sin rumbo que se hace llamar socialismo.

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