Hört der Regen auf Strasse zu füllen

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Cavilaciones

Soy creyente pero odio a la iglesia. Soy capitalista pero no me gusta el consumismo absurdo (Blackberry). Soy de derecha y tengo la plena seguridad que jamás veré a la izquierda. Tengo amor propio pero no tengo autoestima. Creo en la democracia pero no cuando la utilizan para ir en contra de ella. Me gusta leer pero no lo que escribo. Me encanta leer, pero me da remordimiento no haber leído nunca a Vargas Llosa. Me apasiona leer, aunque los libros están carísimos. Amo el fútbol, pero no sus dirigentes. Soy un mal futbolista pero una buena persona. Soy una buena persona pero no cuando juego al fútbol. Me gustaría formar parte de la barra brava, pero la droga, el licor y la violencia no van de la mano con el fútbol ni conmigo. Quiero ser periodista, pero a veces escucho a algunos que me hacen pensar que cualquiera podría serlo. Me gustaría escribir una novela, pero no tengo los huevos para pararme enfrente de la computadora y hacerlo porque sé que nada bueno saldrá.

Utilizo el Facebook, aunque me parece algo muy dispensable. El Twitter es bueno, pero sería mejor para las neuronas cerrarlo unas horas al día. El internet es importante, aunque podría vivir sin ella. Soy hincha del Inter, y cuando veo jugar al Milan, sé que tomé la decisión correcta. No tengo nada en contra de los últimos tres meses del año, aunque cuando veo que comienza la temporada de béisbol, siento que se me amarga la existencia. No soy un gordo acomplejado, pero cuando veo que los gordos se dedican a jugar al béisbol, siento la necesidad imperante de ponerme a dieta. Nunca le presto atención a los idiotas, pero cuando dicen muy alto sus idioteces no logro no escucharlos.

Me encanta manejar, aunque no tengo vehículo. Amo a mi papá, aunque cuando no me presta el carro creo que debería joderlo de alguna manera. Creo en la voluntad, pero no en la voluntad del pueblo sin políticos. Defiendo a las mujeres, pero me molesta que ellas no se defiendan a sí mismas. Lucho en contra del reggaetón, pero cuando veo que las mujeres lo escuchan siento que pierdo mi tiempo. No me gustaba el jazz, pero escuché a Louis Amstrong. No me gustaba el rap, pero escuché a Tote King. Me encanta decir lo que quiero, pero soy cobarde; por eso leo a Jaime Bayly, porque él hace y dice lo que le da la gana y sin remordimientos.

Amo la rebeldía, pero la rebeldía sensata, por eso leo el blog de Yoani Sánchez. Creo en los partidos políticos, pero a veces tengo miedo de decirlo porque no sé qué me pueda pasar. Los partidos políticos son indispensables, pero cuando descubrí que existía un partido Stalinista pensé en la estupidez de alejarme de la política. Leo El Nacional, pero no sé hasta cuando pueda hacerlo. Adoro la libertad de expresión, aunque me gustaría ser dictador cuando escucho hablar a Chávez. Creo en la economía, pero no en la socialista. Creo en la gente, pero no en la de izquierda. Creo en mí, pero no lo suficiente.

Escribo lo que pienso, porque en este país no sé hasta cuando pueda hacerlo. Me levantaré mañana en democracia, pero no sé si lo haré pasado mañana. Le tengo pánico a la muerte, pero el día que este gobierno no me deje decir lo que quiera, me tomaré en serio el suicidio. No sé si tendré los pantalones para matarme, pero al paso que vamos pronto lo averiguaré. No sé si mi muerte le importe mucho al régimen, a Stalin no le importó las treinta y dos millones de personas que mató; me imagino que un suicidio no sería gran cosa. No sé hasta cuando pueda escribir, pero mi blog seguirá siendo mi arma y la libertad de expresión mi derecho.

Pronto veremos…

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