Hört der Regen auf Strasse zu füllen

Archivo para mayo, 2017

La música

Mi ciudad se inunda de gases y de botas que propagan el terror
Las balas silban por doquier proclamando la impunidad revolucionaria
mientras el asfalto se inunda de sangre y recibe incansablemente los cuerpos sin vida de los catalogados traidores por decreto presidencial
Los casquillos guardan las huellas, pero no hay quien los recoja ni quien investigue
Los menesteres de la justicia no son prioridad en socialismo
La vida se cercena a gritos de Patria o Muerte
mientras esta ultima no se distrae en su entrega a la eficiencia y la primera se disuelve en la verborragia revolucionaria
El mandamas baile al ritmo del caribe, mientras sus victimas encuentran una paz que no buscaban: la de la morgue
La música suena sin parar, mientras la cocaína cruza el océano y enriquece a los de siempre, con sus camisas del Che y su habano cubano
No hay escasez en Miraflores y las lacrimogenas disfrutan del dolar a 10 bolos y de las putas VIP
No pasa nada, asevera la propaganda oficial
Las voluntades se siguen comprando, a pesar del abismo
La República es un charco de sangre y la revolución un eslogan asesino y conveniente
Cuantos muertos mas cuesta el socialismo?, grita esa incuantificable oligarquía
El presidente no escucha.
La música sigue muy alta.

Pronto nos veremos…

La fiesta continua

El cartón se humedece en llanto y esconde el miedo
de aquellos rostros que apenas rozan la adultez
Mientras el zinc cubre infructuosamente a la patria de los proyectiles del cinismo
El verde olivo toma por asalto la vida publica
y en su infinito ego y desvergüenza aplasta la heregia conspirativa
Sumerge al país en llanto y glorifica la hecatombe en nombre de sus menesteres
La vida ahora es un remedo de existencia y la única felicidad posible se refleja solo en la propaganda roja que inunda las calles y que disfruta de una chequera sin limite y de un verbo que goza del odio
La Revolución cobra sus victimas sin inmutarse
a la espera del silencio que la haga conciliar nuevamente el sueno
Inunda de su obcecación cada esquina sin resquemor alguno,
dilapidando el futuro de los que vienen sin aun estar y de los que están sin saber hasta cuando
El jefe baila en su tribuna al son de la salsa y de la impunidad comprada a realazo
azuzando así la complicidad de los que siguen subiendo el volumen de la pachanga para acallar sus consciencias
El hombre nuevo se cotiza en billetes verdes y se celebra así mismo en mares imperiales y con whisky importado
La fiesta continua en la casa presidencial, mientras todos nos seguimos preguntando lo mismo:
Señor Presidente: Cuantas vidas mas cuesta el socialismo?
Pronto nos veremos…