Hört der Regen auf Strasse zu füllen

Archivo para enero, 2014

Algunas cosas

DSC04181Uno

En Oriente hay un francés que regenta una posada hermosísima en un pueblo remoto y perdido del estado Sucre. Llegó hace veinte y picos de años a Venezuela y luego no se quiso ir más. Pero el negocio ha cambiado mucho y ya las oleadas de turistas que venían a nuestra tierra han disminuido mucho debido a las tensiones políticas que vive el país.

“Ahora los gringos no vienen más”, dice el francés, quien tiene un nombre francés tan común que es insólito que no lo recuerde. Luego se burló del ministro de turismo de este país y bromeó con la posibilidad de que lo pusieran a él en el cargo: “Yo sé más de turismo en este país que nadie- dice con una sonrisa- estos chavistas son unos brutos del coño”, resalta, imprimiéndole  un final muy venezolano a la oración, con su acento europeo.

Al día siguiente nos fuimos de allí, con la triste felicidad de haber sido tan bien atendido por ese franchute. En todo el resto del viaje, el trato de nuestros ciudadanos fue más que reprochable. Lástima que en mi propio país venga un europeo a tratarme mejor que un venezolano… Lo importante es que vamos de camino a ser una potencia turística, o eso dice la propaganda del Estado.

Dos

Estuve en estos días en la Casa Amarilla del estado Miranda, un bello recinto donde se llevan a cabo todos los papeleos,  debates referentes a presupuestos y propuestas de los vecinos. Ese día se realizó la aprobación de más de 70 proyectos en diferentes áreas para la mejora de la calidad de vida de muchísima gente humilde.

Capriles estuvo a la cabeza del debate. Sucedió lo de siempre: los chavistas no estaban de acuerdo, ponían trabas, pedían revisar otra vez los informes, todo esto en medio de una verborragia de nunca acabar. La mayoría se aprobó, para alegría de los presentes.

En fin, eso no es lo realmente importante. Ese día me conseguí con una periodista amiga mía, a quien conocí mientras trabajé unos meses en un periódico de mediana importancia en Caracas. Se hizo famosa en la redacción por su buen sentido del humor,  por imitar el acento colombiano de Medellín con una precisión inverosímil y por su incendiado verbo antichavista.

La reconocí fácilmente mientras esperábamos en la sala de prensa  a que el debate iniciara. Nos saludamos con afecto y charlamos un rato. Sin aspavientos, me comentó que era periodista de CorpoMiranda.

–          No puede ser ¿Ahora trabajas para el gobierno?- pregunté, todavía medio pasmado.

–          Claro- responde ella sin tapujos- aquí los sueldos son muy bueno y los beneficios también.

–          Pero cómo así- insistí- ¿Cómo puedes trabajar en un ambiente así?

–          Te acostumbras. Además, este sueldo no lo tengo en ningún otro lado. Hablo mal de Capriles y de cuánto político opositor se atraviese. Es fácil y sencillo.

Allí se acabó la conversación. El problema de este país es grande: todo está podrido. Difícil saber por dónde comenzar, y menos cuando los ideales son un cheque en blanco.

Pronto nos veremos…