Hört der Regen auf Strasse zu füllen

Archivo para abril, 2012

Cosas del tiempo

Uno

Me quedé encerrado con unos amigos en la universidad. El tráfico de Caracas colapsó porque unos reos de la cárcel La Planta se habían escapado y provocaron un tiroteo en la autopista Francisco Fajardo. El tráfico colapsó y decidimos mantenernos en la universidad, hablando, a la espera de que los reos fuesen encontrados, o en un caso mucho más cercano a la realidad de nuestro país, hubiesen escapado.

Estuvimos sentados por un par de horas hablando sobre la nada, sobre la vida y sobre el país, el tema que nunca falta en las mesas venezolanas. Mis amigas me preguntaron sobre incógnitas que ellas creían que para mí eran certezas, pero quizás no lo eran tanto y probablemente no las pude ayudar; quizás la conversación se perdió en la nada, en la seguridad de que yo no tenía argumentos para apaciguar sus dudas.

Luego decidimos irnos. La autopista había mejorado y el tráfico se había apaciguado. Cientos de efectivos de la Guardia Nacional se habían desplegado a lo largo de la autopista; regulaban el tráfico y miraban a todos los carros como a la espera de conseguir un sospechoso que aclarase lo que había sucedido con los reos; parecían lejanos a aclarar algo. Sus rostros decían que no entendían nada, que aquella búsqueda infructuosa era solo una pérdida de tiempo. Quién sabe.

Mi amigo conectó su celular y la música de Fito Páez comenzó a  escucharse por los parlantes del carro. Mis amigos cantaban las canciones mientras que yo las tarareaba, a la espera de una estrofa que me supiera, esperando que una palabra de la canción coincidiera con lo que yo creía recordar que decía el cantante argentino.  Luego le tocó el turno a Louis Amstrong y acompañé, en mi inglés chapucero e infame, la voz vidriosa e insuperable de ese monstruo del jazz.

Luego fuimos a la feria del libro y nos tomamos unas cervezas en un lugar cercano de allí, pero ya esto fue lo de menos.  Aquella tarde se disfrutó con la compañía de buenos amigos, con el verbo de personas cercanas, que disfrutan de tu compañía tanto como tú de la suya. Esa tarde la rememoraré seguramente muchos años más, con la nostalgia de que no se repetirá, de que no volverá jamás, pero con la certeza que la vida “es un conglomerado de actos de fe” y que posiblemente tardes como aquellas se repetirán, aunque jamás serán un calco de lo pasado.

Son estas las cosas del tiempo, que nos recuerdan su paso  ineludible y mortal. Para mí fue una tarde de alegrías, pero quizá para otro 14 años de odios y rencores hayan llegado a su fin. Eso es mucha agua bajo el puente, y el tiempo no perdona, al igual que la historia.

Dos

Vale la pena reseñar lo que fue la despedida de Raul González este fin de semana del Schalke 04. Lo despidieron como lo que es: un caballero. De sus ojos brotaron las lágrimas, las lágrimas de la alegría y la nostalgia, las lágrimas de saberse querido, e incluso, de no poder corresponder del todo ese amor que la hinchada alemana le profesa porque siente que su vida futbolística debe dar un vuelco, debe pasar a una etapa donde las exigencias no sean tantas y su familia pase a un plano un poco un poco más importante. Él lo sabe, y antes de defraudar a ese amor, prefirió dar un paso al costado, valientemente.

Nunca fui un gran fanático de este delantero, pero su grandeza es indudable. Dejó siempre todo en la cancha y merece ser recordado. Ahora parece que su futuro está en la MLS o en un país árabe. Solo él lo sabe. Adonde vaya su huella en el fútbol quedó marcada; él será recordado por la historia, pero por sobre todas las cosas por ser un ejemplo para el mundo dentro y fuera de la cancha.

El tiempo también pasó para él, y sigue pasando,  pero tener la certeza que serás recordado puede llegar a ser un consuelo, quizá el mejor consuelo de todos.

Pronto nos veremos…

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Críticas y otras cosas

Uno

¿Qué Mourinho es el mejor técnico del mundo?- me preguntan algunos mientras se burlan de mí, mientras me ven como si yo fuese madridista; no saben la verdad. Les digo que sí, que es el mejor técnico del mundo. No me creen, citan en su defensa el juego espectacular que hace Pep con el Barcelona. Los entiendo, les digo que tienen mucha razón, pero no toda.

Me expresan que Mou es un “amarrete”, que solo se dedica a defenderse. Les espeto que el Real Madrid tiene excelentes jugadores, pero que no tiene a los mejores. Aluden al argumento de que tienen lo suficiente para hacer un juego más bonito, más llamativo… Yo les digo que sí juegan bien, que intentan ser espectacular, excepto contra el Barca…

Me dicen que ese es el problema ¿Por qué no juegan al ataque contra el Barcelona? Defenderse solo daña el espectáculo- razonan. No hay manera de atacar al Barca, si lo atacas te pintan la cara. Lo mejor es esperar, hacer una buena defensa y un planteo táctico, aprovechar los contraataques y no fallar… solo así se puede ganar al equipo culé.

Ellos me dicen que eso no es fútbol, que ese catenaccio asqueroso no es deporte, solo un método resultadista. ¿y de qué sirve el fútbol si no se gana, sino se tienen los trofeos en las vitrinas?- les pregunto. Me dicen que lo espectacular vale, y yo les digo que sí; pero que por desgracia ellos no son dueños de la verdad y que el espectáculo en el fútbol, como todo en la vida, está en los ojos de quien lo quiera ver, que no todo es como lo ven muchos enfundados en sus camisas blaugranas.

Defenderse también es un hermoso arte- les expreso. Ellos dudan, no me terminan de creer pero callan, sabiendo que todas las respuestas no están en este Barca espectacular, que hay otras cosas que también valen.

Dos

Me dicen que soy polémico, que soy el único hombre en este mundo que tiene la valentía- estupidez de hablar mal de Cristiano Ronaldo. Les digo que el portugués es un jugador extraordinario, pero que es “tibio”, “pecho frío”, que no se hace presente en las grandes citas y que no juega y se entrega cuando de verdad su equipo lo necesita.

¿Ejemplo? El partido en Alemania contra el Bayern ¿Alguien se enteró de que Cristiano Ronaldo jugó? Eso lo diferencia de Messi, que deja la piel en todos los partidos, tanto contra el Chelsea como contra el Almería; eso lo hace grande, lo hace diferente.

A pesar de que siempre he pensado y pienso esto, al jugador portugués no se le puede negar que en el último clásico contra el Barca jugó fenomenal,  dejó la piel en el terreno e hizo que el encuentro fuese aún más espectacular; marcó el segundo gol y dejó en nuestras retinas unos piques fantásticos y unos caños preciosos. Ojalá fuese así siempre.

Así y todo- como diría Mario Kempes- estoy seguro que Messi es mejor jugador, que el argentino es diferente, que tiene algo más que lo hace de otra dimensión, insuperable, simplemente maravilloso…

Este clásico no se olvidará, y menos Mourinho, que ganó por primera vez en toda su carrera en el Camp Nou.

Tres

Morosini, jugador de la Serie B italiana, murió mientras disputaba un partido hace ya unos cuantos días a causa de un ataque cardíaco que le robó la vida agónicamente. ¿Por qué pasan estas cosas en el fútbol? ¿Qué pasa con la FIFA que no hace nada? No es el primer caso en donde esto sucede, la lista es larga en los últimos diez años. No necesitan morir varios para que esto sea una tragedia, la vida de Morosini basta y sobra para la problemática ya sea de intranquilidad mundial.

Si esto pasa en Europa, continente donde supuestamente las cosas se toman con mucha más seriedad ¿Qué podemos esperar si esto acontece en América o África? ¿Se le están haciendo los controles debidos a los jugadores? ¿Se están desestimando problemas físicos? Cosas que debemos preguntarnos. Responder Blatter.

Que Dios tenga en su gloria a este forjador de sueños y de gritos de gol.

Cuatro

Mientras en este país Aponte Aponte, ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia y ex lacayo chavista, salió por televisión denunciando todas las porquerías que este gobierno ha hecho en materia judicial a lo largo de su estadía en el poder, mientras el Metro de Caracas colapsó ayer en la Línea 2 por sabrá Dios qué, mientras la inseguridad nos roba cada vez más personas por fin de semana en la capital del país y la inflación nos levanta de nuestro sueño cada mañana, hoy se jugó el Barcelona contra el Real Madrid, partido que no morirá en los noventa minutos sino que dará de qué hablar durante toda la semana.

No les voy a negar que rogué  para que la luz no se fuera y lo pudiera observar, porque ya en ente país hasta las cosas que más se dan por sentado merecen la incursión de los designios divinos, porque en esta nación donde las cucarachas vuelan todo puede pasar.

La luz sí que se fue, pero el corte duro poco y todavía faltaba una hora para el inicio del partido. El ruego valió la pena.

“Así son las cosas”- dice uno por ahí.

Pronto nos veremos…

 

Los luchadores de la moda

Los grupos emergentes en la moda ¿Una salida para las necesidades económicas, llena de precariedades laborales, o promesas para el mundo del diseño y las pasarelas en Venezuela?

Rakel Hurtado es una fanática de la fotografía, actividad que colabora a azuzar su pasión por el diseño

Rakel Hurtado nació en San Juan de los Morros. Desde muy pequeña comenzó a confeccionar pequeños artículos de bisutería y llevarlos al colegio con el fin de vendérselos a sus amigas. Pulseras, aretes, sarcillos y anillos eran parte del repertorio de aquella naciente diseñadora que daba sus primeros pasos en la moda. “Siempre hay gente en tu círculo social, y más en el colegio, que se antojan de cualquier cosa, y como yo vendía algo siempre, pues sacaba provecho de ese “antojo” de las demás”, asegura entre risas.

Pero el tiempo fue pasando y ya el colegio dejó de ser el lugar apropiado para ganarse ese dinero extra que sus diseños podían ofrecerle. Un día recibió su título de bachiller y tuvo que guardar todas sus pertenencias y sus ilusiones en una maleta y tomar un autobús que la llevara rumbo a Caracas: era hora de entrar a la universidad.

Llegó a la Ucab siguiendo los pasos de su hermana, dos años mayor que ella y que cursaba cuarto semestre de Comunicación social en esa misma casa de estudio. La escuela de ingeniería para ella se erguía como la herramienta para disfrutar de los planos, del diseño y para forjar lo que ella creía que era su gran meta: convertirse en la ingeniera mujer de la familia; pero el destino tendría otros planes para ella.

“Mi papá es ingeniero y siempre me llamó la atención ser la ingeniera de la familia. Y a mí me gustaba mucho el diseño, lo que son los planos, la descriptiva y todo ese tipo de cosas; pero cuando llegué y me enfrenté a la carrera como tal, me di cuenta que no era solo dibujo y descriptiva,  sino que existían otras materias que no eran para nada de mi agrado. Allí descubrí que tenía que retomar ideas”.  Y la escuela de Comunicación Social fue la opción final.

Karen Guerra viste siempre ropa holgada, con un toque europeo que se nota a simple vista.  Sus padres toda la vida han estado inmiscuidos en el mundo del comercio y son dueños de varias tiendas de ropa para mujer en Caracas. Involucrada en ese mundo casi a la fuerza, Karen se convirtió en una gran fanática de la moda y en una diseñadora desde que tiene uso de razón. “En realidad siempre me he dedicado a esto. Mi familia siempre ha estado metida en el comercio y tiene tiendas; entonces desde pequeña siempre he estado involucrada en este mundo”.

Cuando estudiaba el último año de bachillerato se enfrentó a una de las diatribas más importantes de su vida: tenía que decidir si estudiaría diseño de modas o si se iría por la Comunicación Social. La decisión no fue fácil. “Estudié Comunicación Social porque es una carrera más completa. Además que te abre el mundo, comienzas a saber de todo un poco.  Veo que es una carrera que me puede ayudar a complementar mi vocación de diseñadora de modas”.

Pero Karen no está sola en el negocio. Heleana y Karen se conocieron cuando el azar de las listas de admitidos en la universidad las pusieron en la misma sección. Comenzaron la carrera juntas y de allí nació una amistad que las une hasta ahora, amistad que se basa en parte por la pasión que las dos tienen por la moda.

De hecho, esa alianza tiene nombre, aunque solo ellas dos lo sepan. “Creamos una marca que se llama HK, aunque no la hemos registrados aún; pero ya tenemos nombre. Este negocio entre las dos tiene futuro”, enfatiza Heleana.

Mar Hernández: "Yo no nací para tener a nadie que me diga lo que tengo que hacer. Yo no tengo jefes. La orfebrería me ayuda a sentirme libre".

Mar Hernández se sienta en el suelo sucio de las cercanías de la estación de Bellas Artes vestida con cholas de cuero, pantalón caqui, con manchas de mugre negra, y pulseras en sus manos y pies. Enfrente pone una mesa con sus diseños de cuero y alambre, y a su lado derecho tiene una mochila con un libro desvencijado;  al otro lado tiene pinzas, martillos y un yunque.

Golpea con el martillo una barra de metal amarilla, intentando darle forma, mientras sus cabellos rebeldes caen sobre sus ojos y la obligan a parar para amarrarse nuevamente un moño en la cabeza.

Mar dejó atrás su país, sus costumbres, e incluso un poco de su acento, y decidió venir a Latinoamérica a vivir una nueva vida. Hacía tiempo ya que estaba harta de la sociedad tan regulada y monótona de España y de los rumores de la crisis económica que se acercaba sin contemplaciones, así que un día decidió dejar todo e irse. “Unos amigos me ofrecieron un pasaje a Latinoamérica y el más barato de todos era a Perú, así que me monté en el avión asqueada de España y en busca de otras cosas”. Sin saberlo, ese viaje la inmiscuiría en el mundo de la moda y el diseño.

Esa nueva forma de vida- la moda- se abrió paso por simple casualidad en su destino. En su viaje a Perú conoció unos artesanos argentinos que le pidieron que los acompañara en sus travesías  por Suramérica y ella aceptó; ellos le enseñaron todo lo que sabe ahora. “Yo no hago bisutería, porque la bisutería es efímera, es plástico para un momento; en cambio la orfebrería es algo de calidad y más íntimo. Nosotros no formamos parte de la moda, sino que somos moda. Lo somos desde la existencia de la vida misma”, asegura con contundencia.

Karina Morales es la encargada de la tienda Tonnos en el Centro Comercial Centro Plaza, en Altamira.  Karina maneja una de las seis tiendas que hay de Tonnos en Caracas. Este lugar es uno de los sitios más reconocidos para los muchachos que quieren hacerse un espacio en el mundo de la moda de este país y ansían oportunidades para mostrar sus diseños. “Tonnos nace con la idea de mostrar algo nuevo y dar a conocer el talento venezolano.  Aquí no nos interesan las marcas reconocidas”.

Claudia Aguirre también entró por casualidad en el mundo del diseño de moda. Siempre le gustó diseñar ropa y artículos para el hogar, pero fue el azar la que la impulsaría a tomarse este estilo de vida como algo serio.  Fue la llamada de un amigo de su socio la que la llevaría por primera vez a un bazar de moda. “Yo hacía cositas por mi cuenta para vender, pero nada establecido. Un día estaba con un amigo- que ahora es mi socio- y un conocido de él lo llamó para ver si queríamos vender cosas en un kiosco que él tenía para un bazar. Allí comenzó todo”.

Malos empleos

Venezuela, según el último censo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) cuenta con un desempleo que ronda el 10%, cifra relativamente baja, pero que igualmente genera preocupación. A pesar de la disminución del desempleo en el país bajo el gobierno del presidente Hugo Chávez, se debe realizar la siguiente pregunta ¿Cuál es la calidad del empleo en Venezuela?

Según la investigación de Genny Zuñiga, socióloga e investigadora de la UCAB, las cifras con respecto al desempleo precario en Venezuela son realmente alarmantes.  Según los datos obtenidos en su investigación sobre el empleo en el país, que data del 2008, más de 7.300.000 personas sufren de algún tipo de precariedad en su trabajo, lo que equivale a más del 64% de la población capacitada para trabajar en el país.

Entre esas 7.300.000 se encuentran Claudia, Mar, Karen, Heleana y Rakel. Ninguna de ellas se puede considerar desempleadas porque todas, aunque sea una hora a la semana, realizan alguna actividad que les genera dinero, por lo que automáticamente forman parte del grupo de las personas empleadas en el país, pero ¿El diseño de modas en los grupos emergentes da para vivir dignamente? ¿Es un trabajo precario? La mayoría piensan que no da para vivir y que es una actividad en muchos sentidos precaria.

Las salidas al problema

Rakel diseña y confecciona sus artículos en los tiempos libres, mayormente en las mañanas y los fines de semana. En las tardes va a estudiar  y en reiteradas ocasiones logra vender algunos sarcillos o collares dentro de la universidad, unas de las pocas maneras de recibir dinero en aquellas épocas cuando no hay bazares donde exhibir sus prendas y artículos. “Muchos rogamos que sea diciembre, porque es la fecha donde se vende más. La gente que vive solo de esto a veces la pasa bastante mal; yo estoy en este negocio para ayudar a mis padres y ser menos dependiente de ellos, pero no lo hago por una necesidad económica. No creo que la gente pueda vivir dignamente solo de esto; tiene que complementarlo con otra cosa”.

La vida de Karen y Heleana es más o menos parecida. Diseñan y confeccionan cuando pueden y van a la universidad; pero este negocio para ellas se ve desde una perspectiva diferente a la de Rakel. Ellas consideran que sí se puede vivir de esto, así sea que su ropa y sus diseños no sean reconocidos aún. “Nosotros hemos ganado hasta once millones de bolívares en tres días estando en un bazar. Incluso a veces estamos en la universidad con nuestros diseños- sin intención de vender nada- solo pensando qué cosas nuevas podemos hacer, y la gente se nos acerca y nos compra. El venezolano es muy consumista y eso nos ayuda a hacer de este negocio algo muy rentable”, afirma Heleana.

Claudia es el punto intermedio. El mundo de la moda en los grupos emergentes es duro, tan duro, que le parece que cualquier persona que pretenda vivir de eso desde un comienzo está equivocada. “Este es un mundo difícil, que exige tiempo y desgaste y que en un inicio no da para vivir. No es un camino fácil, aquí solo vive y triunfa el que persevera, el que sabe esperar. Uno tiene que buscar otras alternativas también”.

Mar lo toma con menos seriedad. Según ella, el mundo de la orfebrería a veces da para vivir y otras veces no y que cuando tiene hambre y no hay dinero pues aguanta; pero también dice que lo que realmente molesta en ese mundo es el egoísmo de las personas.“Los orfebres ahora estamos organizados por cuadrillas y si tú eres un viajero, como yo, y llegas a un sitio a vender tus diseños esas cuadrillas te salen y te dicen que te vayas, que ese sitio es para ellos y no te dejan vender. Eso molesta mucho”.

Ninguna de ellas asegura haber visto el mundo del diseño de modas como una salida al desempleo. Es más, todas se adentraron en el negocio por pasión a la moda, a los colores, porque ven lo que hacen como una forma de expresar cómo ven el mundo, porque ven en el diseño y la confección una forma de dar a conocer su visión del mundo, lo que sienten,  y sueñan con ver sus diseños en las grandes tiendas de modas en Venezuela y el planeta.

El desempleo no fue factor alguno según dicen, pero ¿Qué tanta es la precariedad laboral de las personas emergentes en el mundo de la moda? Mucha. Ninguna de ellas recibe a final de mes Cesta Tickets, tienen Ley de Política Habitacional o poseen vacaciones o aguinaldos. Por suerte, a excepción de Mar, todas ellas cuentan con el apoyo de sus padres, pero ¿Y los que no? ¿Qué sucede con aquellas personas que solo tienen como sustento lo que venden del día a día? ¿Qué hacen cuando tienen un mal día, una mala semana o un mal mes?

Claudia piensa que para que la gente de este mundo emergente pueda vivir dignamente, y solo dedicándose a eso, necesitan más apoyo de las alcaldías y entes gubernamentales, que los ayuden a poder organizar de manera más seguida bazares. Rakel piensa lo mismo, y añade que los bazares que hace el gobierno están muy politizados y ellos mismos deciden alejarse de ellos por las diferencias políticas que puedan existir.

Heleana y Karen piensan que Cadivi, con el problema de los dólares, ocasionan muchos problemas para traer de afuera los materiales necesarios para diseñar, así como aseguran que los que se consiguen aquí en Venezuela están a costos muy altos, y eso provoca que los precios de sus productos sean más caros. “Nosotros sabemos que la moda es un lujo, pero siempre buscamos que sea un lujo accesible, pero estos problemas no nos la ponen fácil”, dice Heleana.

Todas ellas esperan que no solo sea únicamente tiendas como Tonnos las que les den la oportunidad de mostrar sus diseños, sino que sean muchas más. Mientras tanto, siguen a la espera de más apoyo gubernamental y de una musa que les haga crear, a ellas y a su gremio,  el diseño ideal, aquel que los lleve a las grandes boutiques de Venezuela y las saque de la precariedad con que se maneja el mundo de los grupos emergentes de la moda en nuestro país.

Las cosas importantes

Uno

Chávez sufrió una nueva recaída en su lucha contra el cáncer, ese que le aqueja desde hace ya algún tiempo. Salió en los medios de comunicación hablando, con un verbo melancólico y sentido, sobre sus apreciaciones y vivencias en esta etapa dura de su vida. La verdad, no vi su cadena- siempre dice más o menos lo mismo y aburre- pero incluso convencidos opositores se me han acercado y me han hecho saber que su corazón es un mar de sentimientos encontrados ante la enfermedad que sufre el caudillo.

A falta de partes médicos oficiales y de las muy dudosas- o maquilladas- “verdades” que comenta Chávez, todo parece indicar que su enfermedad es grave, que es un escollo realmente duro para su salud y sus delirios políticos, que sus certezas se están convirtiendo en dudas y que su silla en Miraflores tambalea por mandato divino-ese del que él dice creer a ciegas-, y quizá no tanto por lo que reflejan las encuestas de cara a las elecciones.

El hecho es que conversando con mis compañeros de lucha con respecto a la enfermedad del presidente, no puedo más que sentirme una persona acanallada y fría, al no mostrar esos signos de compasión que muchos de ellos si presentan y expresan.

La verdad, y que Dios me perdone, no puedo llegar a sentir compasión, si quiera lástima, por un hombre como ese: lleno de odios, de deseos de venganza y que es capaz de llamar “escoria” a aquellos que no piensan como él. Aprendices de dictadores como el que nosotros tenemos en Miraflores ahorita no merecen compasión, porque él no la tiene con nosotros. Solo falta escucharlo para saber que es así.

Cuando pienso en mis amigos que se han ido del país por culpa de sus políticas, de mis allegados que no han conseguido trabajo porque salen en la lista Tascón o cuando asesinan día tras día a venezolanos por la incapacidad del gobierno de no buscar soluciones a los problemas que nos aquejan, siempre pienso ¿Por qué la vida de Chávez vale más que la del mánager de Caramelos de Cianuro, por ejemplo?¿Por qué todos están detrás de los pormenores de la salud de Chávez mientras fuera de nuestros hogares el hampa anda sin contemplaciones?

A mí, la salud del aprendiz de dictador me preocupa muchísimo menos que, por ejemplo, la falta de independencia de los poderes públicos del país, los problemas que tienen los venezolanos para inscribirse en el CNE por falta de máquinas, la inflación que no baja o los serios problemas de infraestructura que vive en país en sus carreteras ¿De verdad es tan importante la salud de Chávez con tantas cosas por las que preocuparnos?

Que se preocupen ellos, los que están detrás de las migajas y los favores políticos, porque ellos más que nadie saben que si Chávez no está el mundo se les viene abajo; Esa son las consecuencias de formar parte de un gobierno populista y caudillista: Cuando el mesías no está, todo se viene abajo.

No sé ustedes, pero a mí la salud de Chávez me tiene sin cuidado. La oposición tiene muchas cosas por hacer en estos meses antes de octubre, enfoquémonos en nuestros objetivos y dejémosle a los designios divinos- o a la ciencia, como ustedes prefieran- decidir sobre la existencia del caudillo.

Ojalá se mejore, presidente; porque mis convicciones democráticas solo esperan verlo derrotado de una sola manera: con votos.

Dos

Fui a la iglesia, no lo cuento porque esto sea algo espectacular, sino porque no frecuento aquel recinto por parecerme- como institución- algo corroído, lamentable, lleno de trampas, de vicios, de algunas personas canallas y miserables que se aprovechan de la fe para sacar provecho económico de los incautos, de aquellos que de manera devota se aferran a Dios buscando una salida a toda esta basura que rodea la existencia mundana.

Así se lo hice saber a un padre ya mayor con el que conversé aquella noche. Me escuchó de manera atenta y me interrumpía oportunamente para constatar si lo que yo estaba tratando de decir era esto o aquello. Me contó que había nacido en Cuba y que la muerte había tenido un conato de ataque contra su vida, pero que la ciencia y su fe habían llegado a tiempo para desarmar la ofensiva de la muerte y habían logrado alargar su fin, el inexorable fin.

Conversamos amenamente por un rato. Aquel padre parlanchín me pareció un gran hombre y me aseguro que criticar y dudar de la existencia de Dios casi siempre era saludable para reencontrase con él y con la fe. “Yo fui un rebelde y eso me sirvió. Yo me hice cura de viejo para no ser un cura pendejo”, me dijo entre risas.

Me expresó que él estaba de acuerdo conmigo en todo lo que decía sobre la iglesia como institución, pero me dijo que también dentro de ella había muchas cosas buenas de las que uno debe estar agradecido. “La iglesia es una familia, y las familias tienen errores ¿Dejarías de querer a la tuya por sus errores? Pues la iglesia es así”.

Le conté aquellas cosas que me preocupaban, y tras escuchar sus explicaciones y certezas,  salí de la iglesia con un sentimiento extraño, con la sensación de que me sentía diferente a como cuando entré, con el raro sentimiento de que la vida, a pesar de sus miserias y decepciones, puede llegar a ser bastante llevadera, a considerarse tal vez, incluso, parte del sosiego de la fe.

Pronto nos veremos…