Hört der Regen auf Strasse zu füllen

Archivo para diciembre, 2010

El Barca también sabe de euros

La noticia que sacude el mundo del fútbol en estos momentos en donde Santa Claus y la religión son los que le quitan el protagonismo a los goles es que el Barca ha gastado más de doscientos setenta y siete millones de euros en fichajes desde que llegó Pep Guardiola a dirigir al conjunto blaugrana.

Cabe destacar que usar el verbo “sacudir” es simplemente una forma irónica de reflejar esta noticia. En este mercado donde siempre el agua sucia se la lleva el Real Madrid- en gran medida, con justa razón- es casi inverosímil pensar que el Barcelona F.C pueda gastar tanto dinero en fichajes cuando dice que es el equipo que mejor respeta a sus jugadores de la cantera y utiliza como eslogan su famosa frase: “Cartera no mata cantera”.

Y es verdad, el Barca es un conjunto que respeta mucho a sus jugadores de las divisiones inferiores y tratar de contradecir dicha tesis es un absurdo. Lo que sí es algo realmente preocupante es que con todo ese dinero hayan fichado trece jugadores, de los cuales apenas tres son titulares, otros tres son suplentes y los demás hayan tenido que abandonar el equipo porque no rindieron de la manera esperada o porque su comportamiento no fue el apropiado para una institución de la envergadura del Barca.

Entre los fracasos más rotundos de esta política de fichaje está la del sueco Ibrahimovic, que llegó con el ego por las nubes creyendo que el equipo iba a jugar para él, y cuando se dio cuenta que el colectivo era más importante que su persona, tuvo que hacer las maletas e irse con el rabo entre las piernas a Italia, un país donde supuestamente había ganado todo y no tenía ni la menor ilusión por volver ¡Vaya cinismo!

Así como el sueco, la lista se acrecienta igual que la preocupación por los fracasos de estos supuestos grandes fichajes. Chygrynskiy, keirrison y Henrique son los otros que costaron unos cuantos millones, pero de fútbol más bien poco. Las diferencias las siguen marcando los iniestas, los Xabis y los Messis que son siempre los protagonistas cuando de títulos se trata en el equipo Culé.

Maxwell, Keita y Mascherano son los que siguen contando, aunque casi siempre ven las acciones desde la banca. El argentino llegó como el gran fichaje a comienzos de temporada y apenas ha tenido posibilidad de transpirar un poco la camiseta; toda una incógnita sigue siendo su posible buen rendimiento en el club.

Algo está muy claro, aunque el Barca es el equipo que marca la pauta en España y es el grande a vencer en Europa, Pep nos está dejando cada vez más indicios que su instinto y sus colaboradores están fallando a lo que se refiere a la adquisición de nuevos jugadores para el club. Gastar más de doscientos setenta y siete millones en dos años se dice fácil, pero a decir verdad, estamos hablando de mucho dinero y, en gran medida, muy mal invertido.

Aun así, los jugadores de gran envergadura (Xabi, Puyol, Piqué, Messi) siguen siendo los inamovibles en la alineación y los que manejan los tiempos del buen fútbol desplegado por los catalanes; pero la directiva del club nos deja un mensaje claro: La chequera del Real Madrid es la que se lleva las portadas de los periódicos, pero cuando se trata de meterse la mano al bolsillo, tampoco es que el Barcelona F.C titubee mucho; y al fin y al cabo, por lo que se refiere a fracasos en fichajes, los dos conjuntos están bastante parejos ¿o no?

Pronto nos veremos…

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La cuerda siempre se rompe…

Ya es oficial, el presidente del Inter de Milán, Massimo Moratti, destituyó como director técnico al español Rafa Benítez tras los malos resultados y la irregularidad futbolística que aqueja desde comienzos de temporada al equipo de Milán. Los rumores de su salida se regaban por todos los medios de comunicación pero no fue hasta hoy que se hizo oficial y el ibérico tuvo que hacer las maletas.

La temporada del equipo es nefasta. Tras ser el conjunto más poderoso de Italia en los últimos cinco años, ahora se encuentra en la séptima posición de la Seria A y el fútbol desplegado por la escuadra es bastante mediocre. A pesar de haberse proclamado campeón del mundo en el Mundial de Clubes, esto no le pareció suficiente mérito al presidente de la entidad italiana e hizo que Benítez se despidiera de Italia con una amarga experiencia a sus espaldas.

A pesar de que el funcionamiento del equipo no era el mejor y los resultados no se estaban dando, que despidieran al español en apenas tres meses que llevaba al frente del equipo es una locura. Hay que ser justos con Benítez y debemos aclarar que enfrentó la temporada con jugadores importantísimos en el andar del equipo lesionados; bajas como la de Julio Cesar, Sneidjer, Walter Samuel, Diego Milito, Thiago Motta, entre otros jugadores de menos renombre fueron problemas difíciles de solucionar en una plantilla tan corta como la del Inter.

El técnico intentó hacer parches dentro de la alineación y cambió de posición a varios jugadores para tratar de encontrar el mejor funcionamiento y luchar lo más arriba posible en la tabla: no fue así. El equipo se veía plano y sin ideas; el mal momento del armador, Sneidjer, ha sido clave para que no se logre encontrar el juego esperado y jugadores como Pandev o Eto ó han tenido que sacrificarse para intentar solucionar la falta de ideas dentro de la cancha.

Aparte de los problemas de lesiones, Benítez fue claro con el presidente del club y le dijo que necesitaba tres refuerzos para encontrar el juego que todos los hinchas esperaban; pidió un defensa, un mediocampo por derecha y un delantero para tratar de solucionar la falta de gol. Moratti le falló y ninguno de los jugadores que pidió llegó al equipo.

Es lógico pensar que es necesario un recambio en la plantilla ya que el conjunto tiene una media que supera los 28 años y los veteranos no estarán al cien por cien para siempre; pero el presidente no está de acuerdo con dicho pensamiento y se niega a fichar nuevos jugadores.

Si bien el Inter venía de ganar todo con Mourinho, hay que tener en cuenta que cuando se produce un cambio de técnico lo más probable es que a la escuadra le cueste un poco arrancar; son nuevas ideas, nuevas tácticas y nuevas formas de ver el juego: ningún entrenador aprecia de igual manera el fútbol.

A mi parecer, era muy pronto para saber si el equipo funcionaria o no con el español, Benítez es un técnico con mucha trayectoria y recorrido que ha dejado bastante claro las capacidades que tiene para dirigir en los diferentes clubes que ha estado. Haberle rescindido el contrato fue una decisión apresurada y muy pasional, sin si quiera un poco de racionalidad de por medio. Cuando se comienza un proyecto, antes de los jugadores y el dinero lo primero que se necesita es paciencia y confianza, cosa que Moratti nunca le dio al entrenador ¿Cómo saber si este Inter de verdad iba a funcionar o no en apenas tres meses de trabajo, en los cuales jugadores claves estuvieron fuera por lesión? Difícil de saber.

Para terminar de oscurecer el panorama, todo parece indicar que el nuevo técnico del conjunto Neroazzuro será Leonardo, el cual fue entrenador del Milan A.C el año pasado logrando una decorosa campaña. Nada mal para un novato que afrontaba su primera temporada como entrenador, pero ¿ De verdad se puede tener en cuenta a un hombre como Leonardo con el poco recorrido que tiene para dirigir a un grande que viene de ganar todo el año pasado? Me parece una locura por parte de la entidad interista.

A Moratti lo atacó la peste que recorre el mundo del fútbol últimamente: La impaciencia. La experiencia que nos ha dejado este deporte es que siempre es bueno darle continuidad a los proyectos y dejar que sean ellos mismos los que se descarten y dejen hueco para uno nuevo.

Algo sí está claro y es que este equipo necesita refuerzos, y los necesita ya. No es una cuestión de estrategas lo que afecta al conjunto sino la falta de jugadores para intentar repuntar y luchar hasta el final por los objetivos que un grande como el Inter debe perseguir temporada tras temporada.

Moratti se ha equivocado de diagnóstico y ha hecho pagar los platos rotos al que menos culpa tiene en toda esta crisis: El Técnico, pero como dice el dicho: La cuerda siempre se rompe por el lado más débil.

¡Feliz Navidad!

Pronto nos veremos…

Con licencia para matar

Sé lo que están pensando, pero no. Este artículo no va hablar de ninguna de las películas de James Bond, ni mucho menos. A pesar de que soy un estudiante de Comunicación Social las audiovisuales se me dan bastante mal, así que no voy a hacer un análisis crítico de alguna de las películas del agente 007 y menos aún voy a realizar un análisis semiótico, ya que, la verdad, detesto todo lo que tenga que ver con símbolos, sus convencionalizaciones en la sociedad y sus funciones en la misma; todo ese rollo se lo dejo a las teorías de Saussure y de Pierce.

Debido a las fuertes lluvias que azotaron al país estas últimas semanas, nuestro presidente “pidió” a la Asamblea Nacional que se discutiera la posibilidad de que se le otorgara una ley habilitante para así poder enfrentar de mejor manera la crisis que dejaron las torrenciales lluvias a lo largo de la nación. Como nuestro presidente es un erudito y un visionario a la hora de reconstruir pueblos y ciudades enteras después de una catástrofe natural- pregúntenles a los habitantes de La Guaira-, él solo se cree capaz de organizar todo para que el país deje atrás este mal momento y sólo sea un mal recuerdo para los damnificados.

Lógicamente, decir que el mandatario “pidió” que se le otorgara una ley habilitante es simplemente un formalismo; si la Asamblea Nacional es casi completamente del PSUV ¿Qué creen ustedes qué pasó? Los diputados, como buenos lacayos, se bajaron los pantalones ante la petición del presidente y en cuestión de unos pocos días aprobaron la ley que le da el poder de tomar las decisiones que le plazcan en nueve campos diferentes de nuestra nación, tales como la infraestructura, transporte y servicio público, ordenación territorial, sistema socio económico, entre otros. Ojalá nuestro presidente y sus colaboradores fueran tan rápidos a la hora de tomar medidas para bajar esta inflación del 26% que nos hace llegar a fin de mes por los pelos ¿No creen ustedes?

La situación empeoró cuando los diputados le dijeron al país que esta Ley habilitante no iba a ser otorgada durante un año, como en un principio todos pensamos, sino que la aprobaron durante año y medio para poder “asegurar del todo” que los objetivos que se plantea el ejecutivo nacional se puedan llevar a cabo con precisión y sin apuro.

Para rematar la faena, ésta es sólo una de las tantas leyes que intentan aprobar de manera apresurada y a los golpes los seguidores del régimen antes de que lleguen a la Asamblea Nacional, en enero, los diputados de oposición. Como regalito de navidad, nuestros amigos chavistas de la Asamblea quieren aprobar una ley para quitarle la autonomía a las universidades y que de ahora en adelante todas las funciones y decisiones de cada una tengan que pasar por la revisión y aprobación del Estado venezolano ¡Felices navidades revolucionarias para los estudiantes, carajo!

Toda esta parafernalia creada por Chávez se le suma, que si bien los diputados de oposición llegan a comienzos del próximo año, va a ser imposible derogar todo este paquete de leyes ya que la oposición no cuenta con las tres quintas partes requeridas en la Asamblea para poder hacerlo. Las cosas no pintan para nada bien.

Ahora nos damos cuenta del error que cometieron los partidos de oposición cuando en las penúltimas elecciones para diputados se negaron a asistir a las urnas “porque Chávez iba a ganar con trampa las elecciones”, pues bien, fue peor aún porque ganó sin hacer trampa y con el consentimiento de todos aquellos que no están de acuerdo con sus políticas de Estado; simplemente, nos dejamos meter los dedos a la boca.

Con ese grave error queda bastante claro que ni en este ni en ningún otro país se puede hacer política sin políticos, porque cuando dejamos que la haga gente como la que se negó a ir a votaciones, ponemos en riesgo la democracia del país y he aquí las consecuencias.

Lo que hizo la Asamblea Nacional no fue darle una “Ley Habilitante” al presidente para que éste pueda solventar de mejor manera la pobreza y la desorganización que dejó la catástrofe natural, lo que le dieron fue la posibilidad de tomar un bisturí y hacer todas las incisiones que quiera a un cuerpo, llamado democracia, que yace en el suelo agonizando e inhalando lo que pueden ser sus últimas bocanadas de aire, y con ellas, los últimos sorbos de libertad para todos los venezolanos.

Pronto nos veremos…

Muere un grande pero nace una leyenda

Quizás lo sea o quizás no, quizás lo seguiré siendo o quizás no, pero hoy me siento un comunicador social ignorante, desinformado y pusilánime. No fue hasta hoy en la tarde que me enteré en mi aula de clases que Manuel caballero había muerto la noche del domingo por una complicación que se produjo mientras era intervenido quirúrgicamente. Cuando mi profesora nos contó que este ícono de la historia de nuestro país había fallecido mis ojos se llenaron de lágrimas, pero fui fuerte e intenté disimular con hombría lo que no se podrá disimular jamás: la tristeza de la muerte.

Este hombre de gran personalidad y apasionado de la historia fue un intelectual valiente, honesto, respetado y un ser humano de principios y de una ironía pulida y tajante. Con su boina característica, pintoresco bigote y grandes gafas, este académico nos dejo una gran cantidad de textos que resaltan su inteligencia y su visión de la realidad con respecto a nuestra Venezuela, la que él tanto adoró e intentó resaltar por sobre todas las cosas hasta el último de sus días.

Hombre de izquierda, pero de la izquierda de verdad, siempre luchó por la justicia social, por los derechos de los ciudadanos, por la igualdad de oportunidades y peleó hasta el cansancio por escribir la verdadera historia de nuestra nación, aquella que ha sido tan tergiversada por la historia patria, que tanto daño nos ha hecho.

Poniendo siempre como prioridad la democracia y la participación ciudadana, fue un ferviente opositor del gobierno chavista y no se cansó de atacarlo por medio de sus artículos que publicaba semanalmente en El Universal. Todos los domingos nos regalaba la oportunidad de disfrutar de su verbo privilegiado y de su sarcasmo afilado, que nos llevaba a poner los pies sobre la tierra ante la situación política tan crítica que vive el país.

Hoy más que nunca siento un orgullo enorme al ver mi biblioteca y saber que allí se encuentran unos cuantos libros de su autoría y que mis ojos han tenido el gran privilegio de resbalarse sobre aquellas palabras espectaculares que sólo un hombre de la talla de Manuel Caballero pueden escribir con tanta autoridad y sapiencia.

Se ha ido un gran pilar de la lucha en contra de este gobierno, pero su legado seguirá intacto en sus libros y en los que han tenido el placer de leerlos; sólo depende de nosotros llevar a este país a un nuevo rumbo y regalarle a nuestros hijos la nación que tanto luchó y soñó Manuel Caballero mientras derramaba tinta sobre hojas que ningún venezolano puede dejar de leer.

Pronto nos veremos…

Como sólo los sudamericanos lo saben hacer

Miércoles, siete y treinta minutos de la noche, hora de Caracas; lugar: Avellaneda, Argentina. Desde comienzos de la tarde la hinchada de los Diablos Rojos comenzó a llenar el estadio Libertadores de América. Tras quince años del ayuno más atroz que había sufrido sus hinchas, Independiente volvía a llegar a la final de una copa internacional.

El graderío se pintó de rojo y los fieles argentinos gritaban y puteaban apenas pisaban el estadio. Todo era fervor, ilusión, alegría, anhelo, sueños y caras que reflejaban que hacía varios días que la ansiedad no los había dejado dormir. Apenas la noche comenzó a caer, los faros del estadio se encendieron, su luz iluminó el césped y lo hizo ver más hermoso y lleno de historia que de costumbre.

El estadio estaba a reventar, no había espacio para siquiera un alfiler. Se veía saltar y gritar a tantos fanáticos, que al igual que La Bombonera, me daba la impresión que el estadio latía, rugía y sentía. Todo era color rojo y caras de ilusión, y, por supuesto, las bellezas argentinas no faltaron a la cita, se plantaron en las gradas dejando bastante claro que la hinchada femenina había cumplido con el fútbol, y con su Independiente del alma.

A las siete y veinte, el cuarteto arbitral salió vistiendo un reluciente uniforme amarillo. Los cuatro árbitros se plantaron en la mitad del la cancha y se pusieron en fila esperando la salida de los veintidós guerreros al terreno de juego. Independiente saltó a la cancha con su uniforme de visitante, un azul marino hermoso; aunque su camisa de siempre es un rojo oscuro, esta vez su indumentaria de visitante llevaría la responsabilidad de ser la testigo presencial de la victoria.

El Goiás salió al terreno para ser historia, quería ganar su primera copa y ésta era su oportunidad de oro. Cuando todos los papelillos dejaron de caer sobre el terreno de juego y los himnos nacionales fueron vitoreados, los jugadores se acomodaron en sus respectivos puestos y la barra, eufórica, cantaba y saltaba; el árbitro se llevó el silbato a la boca y abrió el telón de la mejor obra de teatro que el hombre pudo haber creado alguna vez: el fútbol.

El partido fue lo que debió ser: un ida y vuelta constante, con buen trato de balón, un gran partido táctico, pocos balonazos, juego a ras de césped, espléndidos desbordes por las laterales, y lo mejor de todo, muchos goles. Como dignos suramericanos, la garra, la entrega, la lucha, el coraje, el corazón y las ganas florecieron de las piernas de los futbolistas hasta el último segundo del encuentro.

El graderío, las atajadas de los arqueros, los balones en los palos y las idas y venidas de la cámara de televisión, que enfocaban los pechos voluptuosos y las preciosas caderas prominentes de las argentinas, fueron alicientes más que suficientes para presenciar uno de los mejores partidos que he visto en mi vida.
Cuando el partido terminó, al cabo de los ciento veinte minutos, y los jugadores no lograron resolver su igualdad con fútbol, la tanda de los penales y la calidad individual serían las encargadas de dar el veredicto final.

Las mujeres se tomaban la cabeza y los hombres se abrazaban con sus ojos a punto de derramar lágrimas, la intensidad del encuentro y la ansiedad se respiraban en el aire, incluso para los que lo veíamos por televisión. Al tercer penalti el equipo brasilero erró, y tras dos penales convertidos, uno para cada equipo, la gloria estaba en manos del quinto y último jugador de Independiente.

Como hombre dispuesto a enfrentar su destino a toda costa, puso la pelota en el manchón penal, dio cuatro pasos para atrás y esperó que pitido del árbitro. Tomó aire, pisó firme en cada uno de sus pasos y clavo, con un chute fortísimo y certero, la pelota en el ángulo superior izquierdo del arquero, el vuelo del guardameta quedaría sólo para adornar la definición.

El estadio explotó, los hinchas se abrazaban, lloraban, besaban el escudo de su equipo y miraban al cielo dándole gracias a su Dios. Mientras veía que los viejos se abrazaban y se aferraban a sus radios de mano y las mujeres se montaban en las cercas para acercarse un poco más a sus héroes, tanto romanticismo futbolero me arrugó el corazón e hizo que dos lágrimas se deslizaran sobre mis mejillas.

No era mi lucha, no eran mis equipos ni tampoco eran mis países, pero sí era mi deporte, sí era mi continente, sí era mi fútbol, sí era mi estilo de vida y también mi pasión. Después de ver este partido entre dos grandes equipos de fútbol, de dos grandes países del continente, terminé por descubrir que aunque el fútbol se juega hasta en los lugares más recónditos del mundo y aunque los europeos son los que tienen el dinero para construir grandes estadios y llevarse a nuestros mejores jugadores a sus ligas, no hay un solo lugar en el planeta donde se viva, se juegue y se luche dentro de una cancha de fútbol como se hace en la parte sur de este hermoso continente.

Fútbol hay por todos lados, pero ¿Cómo el suramericano? ¡Imposible!

Pronto nos veremos…

Los aluviones imperialistas

Somos un país “socialista” y al ser nuestro presidente un Marxista-o por lo menos eso es lo que dice él- nuestra nación se declaró tácitamente enemigo del imperialismo y, en especial, de Estados Unidos. Como en esta nación socialista todos somos iguales y “Venezuela ahora es de todos” me imagino que el gobierno está volcado en tratar de solucionar los problemas que ha ocasionado las torrenciales lluvias que azotan al país, que tiene a miles de ciudadanos viviendo en albergues y a la intemperie, a riesgo de contraer enfermedades que le abren las puertas a la muerte.

No nos estamos equivocando, el gobierno revolucionario, como debe ser, está al tanto de la cantidad de damnificados que hay y ya ha puesto en marcha su “plan” para solucionar los problemas de vivienda, de albergues provisionales y de atención médica para todos los afectados por las lluvias. A continuación, el famoso “plan”: Tomar por asalto, al estilo de las películas de Rambo, todos los hoteles de los estados afectados, llevar allí a los damnificados y sacar, literalmente a patadas, a todos los huéspedes de las habitaciones así hayan reservado y pagado sus cuartos con la excusa de que el país enfrenta una gran crisis y “hay que colaborar”. No hay una discusión o negociación con los dueños de los hoteles: se llega y se instalan los afectados sin consultar a los propietarios.

Hasta el son de hoy, ningún ente gubernamental ha dicho absolutamente nada con respecto a si se les pagará a los hoteles por los “servicios prestados”. ¿Respetar la propiedad privada en este país? Ni en sueños.

Digno de un proyecto meditado y planificado, la siguiente decisión del gobierno fue ésta: Llevar a parte de los damnificados a Miraflores; allí serán atendidos como reyes y se le prestarán los servicios necesarios para que puedan tener una estadía cómoda en la casa presidencial. Además, este gobierno es tan benévolo con los pobres que el presidente aseguró que hasta “El niño Jesús” llegaría a Miraflores para darle regalos el 24 a los niños: toda una proeza revolucionaria.

A los venezolanos nos han enseñado siempre que la casa presidencial es un lugar administrativo donde se toman decisiones importantes para salvaguardar los derechos y privilegios del pueblo venezolano; el presidente Chávez nos ha hecho caer en cuenta de que no necesariamente es así.

Toda esta parafernalia creada por el Gobierno de turno nos hace caer en cuenta de que el presidente Chávez no aprendió de los errores que su misma administración cometió en diciembre de 1999 cuando La Guaira se vino abajo y más de treinta mil personas desaparecieron en las inclementes aguas del Mar Caribe.

Ahora, la culpa de este desastre generado por las lluvias es de todas las constructoras privadas que no escatiman en inventos para “explotar al pueblo”, que no hacen más que especular con los precios y darle largas a la construcción de viviendas. Como cualquier gobierno totalitario, toda la basura va para un solo lado. ¿Autocrítica por parte del gobierno? ¿Aceptar que el Estado tiene gran parte de la culpa del déficit de viviendas que sufre el país? Ni de broma.

Hace años lloramos por los desaparecidos en Vargas, hace meses sufrimos por las miles de toneladas de comida que el régimen dejó podrir en las aduanas de nuestro país porque la cabeza no le dio para intentar rescatar lo que podría haber sido el alimento para los menos favorecidos (PUDREVAL), y ahora, como cual circo medieval de pueblo, nos sorprende con este plan improvisado y risible para atacar la crisis que nos ha dejado las fuertes lluvias en las últimas semanas.

Valiéndome de mis conocimientos básicos en pensamiento guerrillero y marxista, me imagino que la excusa para los muertos por los deslaves y las condiciones inhumanas que sufren muchas de las víctimas de los aluviones es que toda revolución necesita sacrificios, y si hay que sufrir o morir por ella, nunca se podrá aceptar un no por respuesta.

Esto es el régimen que nos gobierna: una payasada orquestada por Chávez que no hace más que avergonzarnos ante la opinión pública y hacernos caer en cuenta del semejante error- arrastrado por la anti política- que cometimos el día que a este pueblo se le ocurrió votar por este bufón de carnaval.

Lo único que nos falta por escuchar por parte del régimen es que las lluvias son causadas por Estados Unidos y el imperialismo, cosa que particularmente, después de escuchar tantas insensateces, no me sorprendería.
Sin gobierno que nos defienda, a tomar el rosario y rezar porque la lluvia cese y se dé el milagro de que no hayan más afectados. Y si usted no es creyente, éste es un buen momento para que se reconcilie con Dios.

Pronto nos veremos…