Hört der Regen auf Strasse zu füllen

Archivo para julio, 2010

Fútbol, publicidad y política

El fútbol es un deporte que puede arrastrar consigo muchas cosas que no están relacionadas con él, pero estas “cosas” se pueden valer del deporte para sacarle provecho y expresar pensamientos en donde poco o nada el fútbol tiene que ver.

Esto sucede mucho en España. Los catalanes radicales que luchan por la autonomía de su región hacen explotar su amor regionalista con cada gol que realiza el FC Barcelona; pareciese que con cada anotación de los culés los catalanes fuesen un poco más independiente y autosuficientes de la Madre Patria. Lo mismo sucede con los vascos. Una proporción bastante significativa de los habitantes de esta zona de España sienten que ellos deberían ser libres e independientes en relación al resto del país peninsular. La real Sociedad y el Athletic de Bilbao son sus mayores íconos futboleros, y con cada gol de éstos, ellos no dejan de expresar el orgullo de ser vascos y de no sentirse parte de la cultura española.

Todo esto está dentro de lo normal. Siempre ha habido diferencias entre las distintas regiones de muchos países del mundo y esto casi nunca ha llegado a mayores, el problema comienza cuando estos grupos radicales toman las armas y se hacen escuchar por medio de fuego, balas y muchos muertos. La ETA ha dejado bastante claro que su “lucha” no cesará hasta que los vascos sean independientes. Está bien, no estamos descubriendo el agua tibia; en Colombia hay innumerables guerrillas que se han hecho de armas y han matados a cientos de colombianos por el objetivo de llegar al poder. Y como en Colombia, muchos más países cuentan con guerrillas que asesinan diariamente a campesinos inocentes, entonces ¿Por qué nos debería impresionar la ETA o los catalanes radicales?

Todo esto toma un matiz macabro cuando estas guerrillas utilizan el fútbol como mecanismo para hacer publicidad de sus ideales y justificar los abusos que cometen con el fin de lograr sus objetivos políticos. No es extraño encontrar narcotraficantes y grupos subversivos que con dinero mal habido compren el silencio y el amor de una población utilizando el fútbol para lograr sus metas. El narco Pablo Escobar nos lo dejo bastante claro. Este sujeto regaló miles de equipamientos deportivos a las zonas pobres de Medellín y construyo varios campos de fútbol con la finalidad de ganarse la simpatía todos los paisas.

Las cosas les funcionaron bien. Ya con el silencio comprado de toda la población de Medellín y sus zonas aledañas pudo hacer y deshacer como quiso en un territorio que tácitamente le pertenecía. Sus objetivos los logró, en gran parte, jugando con los sueños de unos adolescentes que corriendo detrás de una pelota tenían la esperanza de forjar una vida mejor lejos de las zonas marginales de Medellín, utilizando el fútbol como su salvoconducto para una vida mejor.

El plan de Escobar funcionó como él quería, manejo el fútbol como un instrumento de inclusión y apoyo social y se ganó los corazones de todos los habitantes de Medellín logrando incluso que muchos colombianos llorarán su muerte, aun a sabiendas que sus negocios eran una de las principales causas de los peores males que azotaban a Colombia.

Otro caso significativo lo encontramos en Alemania, más de una vez hemos visto a pequeños grupos de nazis con las cabezas rapadas aupando a diferentes clubes y gritando consignas alusivas al nazismo. En la mayoría de los casos han sido desalojados de los estadios y enjuiciados aplicando las leyes que condenan este tipo de hechos. Aquí es donde entra el afamado discurso de la diversidad de pensamiento y la libertad de elegir la forma de vivir que juzgue cada individuo como correcta. Luchar por los derechos de todos está muy bien, pero lastimosamente no se puede utilizar la democracia y la libertad de pensamiento como escudo para justificar ideologías totalitarias, y peor aún, que éstas hagan mal uso de las herramientas de la democracia para ir en contra de ésta.

Como últimos y más significativos ejemplos podemos encontrar a Venezuela o a la isla caribeña de Cuba. En Venezuela, con la llegada del chavismo en 1999, se ha venido desarrollando un aparato publicitario para infiltrarse en todas las actividades del pueblo venezolano y relacionar estas actividades con la “revolución” que se está gestando en este país. En cada rincón de las diferentes ciudades venezolanas se puede encontrar fácilmente pancartas alusivas a los logros revolucionarios y anticapitalistas que ha logrado construir este gobierno.

El deporte no queda al margen. Este régimen ha hecho gala de los ingresos de la bonanza petrolera que goza el país para invertir, como nunca antes lo había hecho un gobierno en toda la historia venezolana, en diferentes estrategias publicitarias para alabar su gobierno.

Al visitar los diferentes estadios venezolanos el bombardeo publicitario es impactante. No hay una actividad deportiva que esté institucionalizada en este país en donde el gobierno no exprese sus ideales políticos y vea al deporte como un logro más de su gestión política.

Lo mismo sucede en Cuba. Con cada medalla que gana la isla caribeña en las olimpiadas o en las distintas competiciones que se juega a nivel continental, el logro de una medalla olímpica es un logro del gobierno Castrista, o peor aún, es un logro más de la Revolución Cubana.

Todo es válido para los gobiernos totalitarios, de una u otra manera deben expresar su ideología y dar a conocer la supremacía de la misma sobre las demás. Las pruebas están a la vista de todos, cuando la política intenta ligarse con el fútbol y lo utiliza como un medio publicitario y de control social las cosas se complican y, a veces, hasta sin darnos cuenta, el fútbol queda de lado y a la hora de ir al estadio nos conseguimos con un mitin político y no con un espectáculo deportivo.

Cuando la política utiliza el fútbol como instrumento de propaganda el deporte queda de lado y los intereses entran al terreno de juego y sumergen al fútbol en un estado de coma en donde la pasión del hincha muere, y con ella, una parte de nuestras vidas.

Fútbol, publicidad y política

El fútbol es un deporte que puede arrastrar consigo muchas cosas que no están relacionadas con él, pero estas “cosas” se pueden valer del deporte para sacarle provecho y expresar pensamientos en donde poco o nada el fútbol tiene que ver.
Esto sucede mucho en España. Los catalanes radicales que luchan por la autonomía de su región hacen explotar su amor regionalista con cada gol que realiza el FC Barcelona; pareciese que con cada anotación de los culés los catalanes fuesen un poco más independiente y autosuficientes de la Madre Patria. Lo mismo sucede con los vascos. Una proporción bastante significativa de los habitantes de esta zona de España sienten que ellos deberían ser libres e independientes en relación al resto del país peninsular. La real Sociedad y el Athletic de Bilbao son sus mayores íconos futboleros, y con cada gol de éstos, ellos no dejan de expresar el orgullo de ser vascos y de no sentirse parte de la cultura española.
Todo esto está dentro de lo normal. Siempre ha habido diferencias entre las distintas regiones de muchos países del mundo y esto casi nunca ha llegado a mayores, el problema comienza cuando estos grupos radicales toman las armas y se hacen escuchar por medio de fuego, balas y muchos muertos. La ETA ha dejado bastante claro que su “lucha” no cesará hasta que los vascos sean independientes. Está bien, no estamos descubriendo el agua tibia; en Colombia hay innumerables guerrillas que se han hecho de armas y han matados a cientos de colombianos por el objetivo de llegar al poder. Y como en Colombia, muchos más países cuentan con guerrillas que asesinan diariamente a campesinos inocentes ¿Por qué nos debería impresionar la ETA o los catalanes radicales?
Todo esto toma un matiz macabro cuando estas guerrillas utilizan el fútbol como mecanismo para hacer publicidad de sus ideales y justificar los abusos que cometen con el fin de lograr sus objetivos políticos. No es extraño encontrar narcotraficantes y grupos subversivos que con dinero mal habido compren el silencio y el amor de una población utilizando el fútbol para lograr sus metas. El narco Pablo Escobar nos lo dejo bastante claro. Este sujeto regaló miles de equipamientos deportivos a las zonas pobres de Medellín y construyo varios campos de fútbol con la finalidad de ganarse la simpatía todos los paisas.
Las cosas les funcionaron bien. Ya con el silencio comprado de toda la población de Medellín y sus zonas aledañas pudo hacer y deshacer como quiso en un territorio que tácitamente le pertenecía. Sus objetivos los logró, en gran parte, jugando con los sueños de unos adolescentes que corriendo detrás de una pelota tenían la esperanza de forjar una vida mejor lejos de las zonas marginales de Medellín, utilizando el fútbol como su salvoconducto para una vida mejor.
El plan de Escobar funcionó como él quería, manejo el fútbol como un instrumento de inclusión y apoyo social y se ganó los corazones de todos los habitantes de Medellín logrando incluso que muchos colombianos llorarán su muerte, aun a sabiendas que sus negocios eran una de las principales causas de los peores males que azotaban a Colombia.
Otro caso significativo lo encontramos en Alemania, más de una vez hemos visto a pequeños grupos de nazis con las cabezas rapadas aupando a diferentes clubes y gritando consignas alusivas al nazismo. En la mayoría de los casos han sido desalojados de los estadios y enjuiciados aplicando las leyes que condenan este tipo de hechos. Aquí es donde entra el afamado discurso de la diversidad de pensamiento y la libertad de elegir la forma de vivir que juzgue cada individuo como correcta. Luchar por los derechos de todos está muy bien, pero lastimosamente no se puede utilizar la democracia y la libertad de pensamiento como escudo para justificar ideologías totalitarias, y peor aún, que éstas hagan mal uso de las herramientas de la democracia para ir en contra de ésta.
Como últimos y más significativos ejemplos podemos encontrar a Venezuela o a la isla caribeña de Cuba. En Venezuela, con la llegada del chavismo en 1999, se ha venido desarrollando un aparato publicitario para infiltrarse en todas las actividades del pueblo venezolano y relacionar estas actividades con la “revolución” que se está gestando en este país. En cada rincón de las diferentes ciudades venezolanas se puede encontrar fácilmente pancartas alusivas a los logros revolucionarios y anticapitalistas que ha logrado construir este gobierno.
El deporte no queda al margen. Este régimen ha hecho gala de los ingresos de la bonanza petrolera que goza el país para invertir, como nunca antes lo había hecho un gobierno en toda la historia venezolana, en diferentes estrategias publicitarias para alabar su gobierno.

Al visitar los diferentes estadios venezolanos el bombardeo publicitario es impactante. No hay una actividad deportiva que esté institucionalizada en este país en donde el gobierno no exprese sus ideales políticos y vea al deporte como un logro más de su gestión política.
Lo mismo sucede en Cuba. Con cada medalla que gana la isla caribeña en las olimpiadas o en las distintas competiciones que se juega a nivel continental, el logro de una medalla olímpica es un logro del gobierno Castrista, o peor aún, es un logro más de la Revolución Cubana.
Todo es válido para los gobiernos totalitarios, de una u otra manera deben expresar su ideología y dar a conocer la supremacía de la misma sobre las demás. Las pruebas están a la vista de todos, cuando la política intenta ligarse con el fútbol y lo utiliza como un medio publicitario y de control social las cosas se complican y, a veces, hasta sin darnos cuenta, el fútbol queda de lado y a la hora de ir al estadio nos conseguimos con un mitin político y no con un espectáculo deportivo.
Cuando la política utiliza el fútbol como instrumento de propaganda el deporte queda de lado y los intereses entran al terreno de juego, sumergen al fútbol en un estado de coma en donde la pasión del hincha muere, y con ella, una parte de nuestras vidas.

La Furia Roja en la cima del mundo

El torneo más importante del mundo ha llegado a su fin y nos ha regalado un nuevo ganador que tendrá el orgullo de pertenecer a una selecta lista de campeones mundiales. No hubo un fútbol espectacular pero sí mucha garra, no hubo muchos goles pero sí el suficiente, no hubo estrellas, pero sí veintidós de los mejores futbolistas del mundo.

El partido defraudó un poco en lo futbolístico pero sí estuvo muy emocionante. En las contadas jugadas de gol que hubo, a todos los espectadores se nos entrecortó la respiración y, por un segundo, pensamos que se nos paralizaba el corazón, no era para menos, una final de Copa del Mundo no se vive todos los días.

El partido fue muy trabado y repleto de faltas que hacían que el juego no tuviese fluidez; por momentos se tornó un poco aburrido. Holanda pegó mucho y se llenó de cartones amarillos en los primeros 20 minutos, cosa que produciría la expulsión de Heitinga faltando diez minutos para el cierre del partido. Robben no brilló como se esperaba, falló una jugada clara que no pudo resolver tras encontrase mano a mano con Casillas; golpeó el balón en humanidad del arquero español y malogró una jugada  que pudo haber marcado diferencias a favor de su equipo. Fue la más clara de Holanda en todo el partido.Los neerlandeses crearían un par de oportunidades más pero ninguna tan peligrosa como la pasada.

España estaba en lo suyo. Buen trato de balón y muy atenta en defensa. De medio campo para arriba no hubo posibilidades de despuntar por las constantes faltas y el buen marcaje holandés. Iniesta tuvo un par de intentos de desborde y Sergio Ramos  pretendió hacer lo mismo pero nada claro. Un cabezazo de Sergio Ramos estuvo cerca de abrir el marcador, pero no tuvo suerte y  la pelota se fue por encima del travesaño. Cest Fabregas entraría en el segundo tiempo y tendría la oportunidad más clara de España tras un pase al hueco milimétrico que lo tuvo enfrente del arquero holandés. No logró resolver  la situación y estrellaría la pelota en Stekelenburg.

Nada se resolvió en los primeros 90 minutos y la prórroga se hizo presente. La situación permaneció igual, España manejando la pelota y Holanda buscando alguna oportunidad para hacer daño. En el minuto 27 de la prórroga los ibéricos gestaron una jugada por la izquierda y le filtraron el balón a un Iniesta habilitado y solitario por la otra banda, éste paró en balón y con un chute violentísimo cruzo la pelota al palo derecho de Stekelenburg, que no pudo hacer nada por detener el balón, y de esta manera Iniesta produjo la explosión de algarabía y júbilo de todo un país que se sentía más campeona que nunca.  El partido terminaría con el resultado a favor de los españoles y con su primer campeonato del mundo a cuestas.

Los peninsulares son unos dignos ganadores de la copa. Del Bosque logró construir un equipo que no sólo ganaba sino que gustaba; una perfecta combinación de fútbol útil y espectacular.

Los neerlandeses estuvieron a tres minutos de ir a los penales, y por qué no, a lo que pudo ser también su primer campeonato mundial. Holanda sigue siendo una selección luchadora, competitiva y que siempre está en la pelea por los títulos grandes, y selecciones como éstas algún día recibirán la recompensa que esté acorde a su entrega. No por esta nueva derrota dejarán de ser una selección de respeto y prestigio, como dice el dicho: las finales se pierden porque se juegan.

Ya el mundial terminó, pero nos quedará en el recuerdo: La Furia roja española, La Naranja Mecánica, el pobre campeonato de los equipos africanos, el paupérrimo mundial de Cristiano Ronaldo, la irregular participación de Messi, y por qué no, el Astrólogo más particular de la historia del fútbol: el pulpo Paul.

La Naranja mecánica y La Furia Roja

Ya el mundial llegó a su etapa definitiva y las rondas anteriores han quedado atrás; ahora todas las miradas se posan en los ibéricos y los holandeses.  Los españoles vienen de superar una Alemania  que arrolló en instancias anteriores a equipos de primer nivel como Inglaterra y Argentina. Todo parecía indicar que España tenía que trabajar mucho para disputar por primera vez la final de un mundial, y de hecho fue así, pero los alemanes no dejaron de sorprender por su mezquindad, su mal manejo de balón y lo estéril que fue su delantera.

Los españoles se plantaron bien desde el primer minuto de juego y mantuvieron la posesión del balón en gran parte del partido. Este equipo germano no fue lo que se había visto en las rondas anteriores y su funcionamiento dentro del terreno de juego fue bastante pobre. Alemania fue torpe y jugaron con sus líneas muy atrasadas, cosa que sería difícil de imaginar para cualquier aficionado teutón.

Las cosas transcurrieron así casi todo el partido: una Alemania tímida, desorganizada y con poco fútbol. Conforme pasaban los minutos parecía inminente que los peninsulares abrieran el marcador, cosa que sucedió faltando poco menos de 20 minutos para que acabase el encuentro, por medio de un cabezazo certero del defensa Carles Puyol tras un tiro de esquina bien efectuado por Xavi . Los teutones pagaron caros sus errores, se metieron muy atrás producto de su ineficacia a la hora de desarrollar el buen juego que los caracteriza, y peor aún, hicieron lo que jamás han hecho a lo largo de su historia: defenderse.

Todo lo mal que jugó el equipo germano no fue producto sólo de su ineficacia, los españoles se apropiaron de la pelota, y no conformes con eso, cogieron la batuta del partido e impusieron su juego de una manera arrolladora, lo que Alemania fue incapaz de contrarrestar  y no tuvo otra opción que defenderse y buscar de alguna manera, por medio de Ozil, algún contragolpe certero que los sacara de aprietos. Pero esto no sucedió, esta vez España se comportó como un reloj suizo y fiel a su manera de juego  se impuso en todas las líneas del campo.

Alemania no fue el equipo a que nos tiene acostumbrado porque tuvo al frente un rival digno de admiración y respeto que logró ejecutar en la cancha su estilo y lo desarrolló al máximo, dejando sin posibilidades a un equipo germano incrédulo con lo que veía en la cancha. Los peninsulares manejaron el balón a placer y con pocos contratiempos.

En la final también están los holandeses, que buscan con los mismos deseos ganar por primera vez un Mundial de Fútbol. España parte como favorita pero los neerlandeses quieren dejar de lado su amarga historia de subcampeonatos e imponerse de una vez por todas como el campeón del mundo. Ninguno de los dos equipos la tendrá fácil, pero de algo estamos seguros, el partido promete y esperamos que estos dos conjuntos nos regalen fútbol de primer nivel.  Los dos equipos están ansiosos por disputar la final y esta vez se romperá el monopolio de los ganadores y se agregará un nuevo vencedor en la lista exclusiva de los campeones mundiales.

La mesa está servida

Dentro de poco la pelota en Suráfrica dejará de rodar y la esperada final de la Copa del Mundo llegará llena de calidad y buen fútbol. Las semifinales están muy apretadas y, si bien la lógica en el fútbol hace sus apariciones frecuentemente, pueda que esta vez consigan ofrecernos alguna sorpresa. La primera llave de las semis enfrentará a la Máquina holandesa y a la Garra uruguaya. La razón nos dice que después de tantos años y de repetidos fracasos Holanda disfrutará nuevamente del placer de disputar una final. Los uruguayos han llegado a estas instancias importantes haciendo gala de su famosa “garra” y de su entrega en el campo de juego.

Uruguay tuvo grandes dificultades para llegar a las semifinales, y seguramente es la sorpresa del campeonato. Tiene jugadores importantes y su entrega en la cancha es envidiable pero se ve bastante complicado que este Uruguay pueda parar a la Máquina naranja. Con Sneijder como diez y un Robben explosivo por las bandas, Holanda le puede hacer mucho daño al equipo del Sur y así acabar  con el buen campeonato uruguayo. Uruguay tiene sus armas para intentar hacer daño a Holanda, como Forlán o Pereira, pero ha sido tan accidentado el recorrer de la celeste en las instancias anteriores que al parecer la “Garra”  uruguaya no será suficiente esta vez.

La otra llave nos ofrece un partido alucinante. La Furia española y el equipo Teutón se enfrentan y será el partido, que en el papel,  promete más que todos los vistos anteriormente en la Copa del Mundo. Los alemanes tienen todas las miradas encima; después de ofrecernos un buen fútbol ante Inglaterra y un juego arrollador ante Argentina, con goleada incluida, Tendrían todas las de ganar en el partido del miércoles.

Si bien, los germanos están desarrollando un fútbol organizado y espectacular, no podemos dejar de lado el talento de España. Una selección balanceada con un Xabi en buen nivel y un Iniesta que parece haber nacido con la pelota en los pies, son de las armas más letales que pueden causarle daño a la defensa germánica. Aun así España, a mi parecer, no deja de convencer por completo. La España que ganó la Eurocopa era más eficaz y organizada. Vicente del Bosque insiste en jugar con Busquets en el medio de contención haciéndole compañía a Xabi y esto le ha restado contundencia a la Furia de medio campo para arriba. Todo parece indicar que Busquets no es el hombre apropiado para el mejor funcionamiento del equipo ibérico.

La incorporación de Torres a la titular española no ha dado sus frutos y la lesión que sufrió “El Niño”  ha dejado meya y su rendimiento no ha sido el esperado, lo cual también le resta potencial al conjunto peninsular.

Todo indica que los alemanes y los holandeses nos harán recordar aquellos hermosos partidos de la década de los 70 de la mano de beckenbauer y Frank Rijckaard; pero el fútbol no es una ciencia cierta y cuando los 22 jugadores están sobre el terreno de juego cualquier cosa puede pasar. Uruguay y España tienen ganas de hacer historia y no hay estadísticas ni análisis que eviten que dejen todo en el campo de juego y nos ofrezcan un fútbol de primer nivel.

Crónica de una muerte anunciada

El mundial de Sudáfrica nos está regalando maravillosas sorpresas conforme las rondas pasan y se acerca la esperada final. La escandalosa eliminación de Francia en la primera ronda, la vuelta a casa antes de tiempo de Italia  y el papelón, exceptuando a Ghana, que realizaron los equipos africanos quedando fuera en primera ronda ya quedaron atrás; ahora están los que verdaderamente tienen posibilidades y la cosa se pone buena.

La llegada de Argentina a los cuartos de final  venía respaldada por goleadas a México, a Korea del Sur y unas buenas presentaciones ante Grecia y Nigeria. Además de ganar estos partidos, Argentina venía desplegando un fútbol bastante atractivo que le daba ilusiones a su hinchada de que el título podía ser ganado nuevamente por la albiceleste.

Al parecer las malas presentaciones dadas por Argentina en la eliminatoria mundialista habían quedado atrás y Maradona se había pulido un poco en su rol como técnico. Todos se ilusionaron, excepto yo. Los argentinos fiel a su ego y su romántica sensación de superioridad que les caracteriza culturalmente creyeron que las cosas se podían dar y que Diego era el apropiado para motivar al seleccionado por ser el ícono de la sociedad futbolera argentina, y por qué no, del mundo.

El destino los llevó a enfrentar en los cuartos de final a una Alemania de la cual pocos hablaban pero que su tradición e historia imponen a sus jugadores la necesidad de dar el todo por el todo. Los suramericanos entraron a la cancha siendo el favorito en las apuestas y con su máxima estrella, Messi, se  creyó que la mesa estaba servida para que el equipo del sur llegara a la semifinal, pero no contaron con el potencial y la garra alemana.

El partido comenzó con un gol tempranero de Alemania y de allí en adelante, salvo pinceladas y unos pocos chutes por parte de los suramericanos al comenzar el segundo tiempo, todo fue del equipo Europeo. La desesperación en los rostros de los argentinos fue visible conforme el tiempo pasaba y los alemanes marcaban gol tras gol con un fútbol organizado y equilibrado. Las lágrimas comenzaron a desplazarse en las mejillas de Maradona en los últimos minutos y el pitazo final sentenció el fracaso argentino de la mano de su ídolo.

Todo fue desesperación y frustración  pero ¿Esto no era previsible? ¿Se le podía pedir más a esta Argentina? No lo creo. La eliminatoria de la mano de Maradona fue pésima y el fútbol desarrollado desde su llegada a la selección fue paupérrimo. No había gol, no había juego y mucho menos calidad.  Clasificaron por la simple inercia de la calidad de sus jugadores pero de fútbol poco o nada.

En el mundial hubo muchas mejoras en comparación con la Argentina de la eliminatoria, pero no fue suficiente. Bastó que se le plantara al frente una selección de prestigio y respeto, cosa que no sucedió ni en la fase de grupos ni en los octavos de final, para que se le notaran las costuras y fuese goleada, desnudando así, sus falencias.

La eliminación de Argentina deja dos conclusiones lógicas: haber sido buen jugador no quiere decir que puedas ser un buen técnico, y Maradona no lo fue. La segunda y más importante: el fútbol debe ser manejado por los que saben de fútbol y no por personas con carisma y amada por las multitudes porque lo que se intentará es construir una quimera que sólo los ciegos no querrán ver. Para mí, como para otros muchos, la eliminación de Argentina no fue para nada sorpresiva; simplemente fue, la crónica de una muerte anunciada.

El rey al poder

La situación en el Real Madrid  fue insostenible, y fiel a la política que lo ha caracterizado en los últimos años, la cabeza del técnico Manuel Pellegrini rodó como era de esperarse. La temporada vivida no fue buena y si le agregamos que el eterno rival ganó la liga, además de conseguir la victoria en los dos partidos que los enfrentaron en la temporada, el madridismo buscaba culpables y  la cuerda se rompió por el lado más débil; el agua sucia cayó sobre el entrenador.

El Madrid se ha cansado de dar muestras esta última década que las decisiones las toma en caliente y que si los títulos no llegan se busca un culpable, se rompe su contrato, se paga lo que se le tenga que pagar y se le echa a la calle; todo sea por conseguir responsables y nada más.

La monarquía madridista que se intentó establecer a comienzo de temporada, la cual fue respaldado por nada menos de 200 millones de euros, se había quedado sin timonel y había que meterse la mano al bolsillo y buscar su reemplazo; pero no cualquier reemplazo, tenía que ser un técnico de prestigio, ganador y con el carácter necesario para llevar al Real Madrid a lo más alto.

¿Quién podría ser? Nada más y nada menos que José Mourinho. El luso después de ganar todo con el Inter de Milán quería nuevos retos  en su vida, además que la relación con el presidente del equipo italiano se había desgastado mucho. El conjunto merengue consideró a “Mou” el apropiado e hizo que los bolsillos del portugués sonrieran con su oferta y se decantara por ir a Madrid.

El equipo de la capital se fue por lo seguro y ha conseguido lo que será sin dudas el mejor fichaje del año. Con el lusitano al mando las cosas van a cambiar mucho. Ya no sólo hay dinero, jugadores y unas cuantas pinceladas de fútbol a lo largo de la temporada; con la llegada de Mourinho el Madrid se vende al mercado futbolístico a otro precio y si lo dejan trabajar, compran y venden lo que pida, soportan sus caprichos y manejan el carácter volátil del portugués seguramente este Madrid meterá miedo y llegará a donde se le plazca.

Ahora sí los amantes del fútbol deben temblar porque el verdadero monarca ha llegado a dirigir la Casa Blanca y, si no se presenta ningún inconveniente  extra futbolístico, el mundo entero será testigo de lo que “Mou” es capaz de hacer ahora en España. Ha llegado el rey, y con él, vendrán los títulos.